Mi enfermera especializada y yo.

Un brillo maravillosa llegaba totalmente sobre mis ojos. Hice una tapa con la parta seca de mi mano y entorné los ojos. Mi psique vió con rapidez que me hallaba acostado en la cama de un hospital. Dos recipientes con porquerías líquidas estaban a la derecha de mi catre y de esos arquitectos bajaban tubos transparentes de hule donde constantes gotas de soluciones se introducían en mi brazo a través de una aguja firmemente adherida con cintas.

Lo más rápido noté eso, dejé caer mi brazo produciendo un sonido desanimado que fue escuchado por una cuidadora que desde donde se encontraba me envió una risita abundante de aprecio. ¡Ok, Ok, hasta que optó por despertar! ¿De qué manera se siente? Sus palabras terminar por levantarme. Todavía recuerdo que esbozando un gesto más que una risita contesté su cuestión con otra: ¿Dónde me encuentro?

La cuidadora a domicilio naturalmente me explicó el nombre del hospital y los motivos por los que me encontraba ese lugar. En el momento que comenzó a chismorrear acudieron a mi cerebro todos los sucesos que pasaron. Resulta ser que estaba saliendo tarde de mi empresa, abordé mi carro y salí hacia mi morada. La noche estaba avanzada, era aproximadamente las 2 a.m.. Tenía mucho frío y estaba bastante hambriento. Progresé sin problema durante diez minutos, una vez de repente una llanta explotó y fui directo a chocar contra un gigante poste que se localizaba a la orilla de la autovía. Me quebré unas cuantas costillas y me fracturé la pierna diestra. Amén que mi vehículo se convirtió en porquería en un segundo.

Estuve internado en el centro médico cuatro días, al siguiente me dieron la salida pero evidentemente estaba sin capacidad para vermelas por mí mismo. El médico me aconsejó emplear una enfermera a domicilio capacitada para que me apoyara a aguantar mi convalecencia y mi salud. Llegado a casa me puse a hallarla mediante la web. Hallé una compañía y pedí una cita. Me enviaron a varias candidatas que no me agradaron, sin embargo cuando ví a la cuarta supe de inmediato que era la estupenda.

Hoy tenemos 3 meses de estar unidos. Ella me vela y yo me dejo. Lo verdadero es que en ningún momento tuve dolor y que mi restauración fue milagrosa. Sus mimos fueron tan fabulosos y tan perfectos que ahora me siento animado para recomendar a todos que si en algún momento sufren de algún dolor no lo sufran. Mejor busquen el auxilio de una enfermera. No encontramos nada como una especialista en su vivienda.

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